A puñetazos con tres bailarinas “exóticas”
Esta también es una historia algo antigua, pero no menos surrealista.
Era el mes de febrero del año 85 o por ahí. E íbamos de juerga por Moncloa mi hermano, Ana La Berri, que debe este mote a su voz melodiosa (Berri viene de Berridos), su hermano Javier y este menda leyenda. Y creo que algún colega más.
Nos montamos en el coche y yendo por Isaac Peral al Parador de Moncloa, nos hace una pirula un buga que va delante.
Javier, que conducía, le grita de todo por la ventanilla, al otro coche y le adelanta.
El otro coche nos adelanta a su vez y frena en seco delante nuestro, cerrándonos el paso, en plan sheriff de peli americana.
Lo que viene a continuación, sé que es francamente increíble:
Se bajan del coche tres bailarinas de 120 kilos, como armarios roperos: tres tiparracos, de pelo en pecho, vestidos con tutús, medias blancas, coletitas con lazos en el pelo y coloretes pintados tipo Heidi, y se lían a puñetazos con Javier y otros colegas nuestros que venían en una moto detrás nuestro.
La escena era espectacular, ni en sueños Santiago Segura la habría superado.
Ahí en medio de Isaac Peral dos coches cortando el tráfico, tres bailarinas imposibles atizando a un par de chavalitos jóvenes…
Y Berri gritando en el asiento de atrás ¡¡¡Joderr que esas guarras van a matar a mi hermano!!!
Si os preguntáis por mi integridad física, sólo diré que cuando iba a abrir la puerta y salir al improvisado ring, me aparece una cara con dos coloretes y barba en la ventanilla y me dice amenazante ¡Ni se te ocurra mamón!...
Y yo soy mu obediente.
Por cierto, como habréis adivinado, sí, era carnaval.
Era el mes de febrero del año 85 o por ahí. E íbamos de juerga por Moncloa mi hermano, Ana La Berri, que debe este mote a su voz melodiosa (Berri viene de Berridos), su hermano Javier y este menda leyenda. Y creo que algún colega más.
Nos montamos en el coche y yendo por Isaac Peral al Parador de Moncloa, nos hace una pirula un buga que va delante.
Javier, que conducía, le grita de todo por la ventanilla, al otro coche y le adelanta.
El otro coche nos adelanta a su vez y frena en seco delante nuestro, cerrándonos el paso, en plan sheriff de peli americana.
Lo que viene a continuación, sé que es francamente increíble:
Se bajan del coche tres bailarinas de 120 kilos, como armarios roperos: tres tiparracos, de pelo en pecho, vestidos con tutús, medias blancas, coletitas con lazos en el pelo y coloretes pintados tipo Heidi, y se lían a puñetazos con Javier y otros colegas nuestros que venían en una moto detrás nuestro.
La escena era espectacular, ni en sueños Santiago Segura la habría superado.
Ahí en medio de Isaac Peral dos coches cortando el tráfico, tres bailarinas imposibles atizando a un par de chavalitos jóvenes…
Y Berri gritando en el asiento de atrás ¡¡¡Joderr que esas guarras van a matar a mi hermano!!!
Si os preguntáis por mi integridad física, sólo diré que cuando iba a abrir la puerta y salir al improvisado ring, me aparece una cara con dos coloretes y barba en la ventanilla y me dice amenazante ¡Ni se te ocurra mamón!...
Y yo soy mu obediente.
Por cierto, como habréis adivinado, sí, era carnaval.

