A la vuelta de Tarifa, un menda nos la refanflinfa
Bien, esta es una historia antigua, de allá por el año 93 o asín.
Nos habíamos ido de juerga un veranete a Tarifa, y finalmente hubo que volver a los Madriles.
Volvíamos en el coche Valentín, Merino (Fernando) mi hermano Salva y yo.
Me veo en la obligación de describir nuestras pintas, para que comprendáis mejor la anécdota.
Valentín: conduciendo, es mu moreno, como de 1,80, pelo negro
Fernando: rubio, pelo largo y 1,95. Iba de copiloto, y como se había quemado la cara, para que el pelo no le molestase se había puesto un pañuelo supermegapijo, como si fuese una cinta.
Mi hermano y yo renegríos de tanto sol.
Todos íbamos con la peor pinta, con barba de tres días y, excepto Valentín, los demás íbamos medio dormidos, a eso de las 10 de la mañana, más o menos.
Por aquel año, teníamos 26 o 27 tacos
Total, que llegábamos a Jaen, y Valentín se mosquea porque delante llevamos un paisano que iba pisando huevos con el buga.
Harto ya, decide adelantarle, un poco a lo bestia.
Una vez hecho, aparece a lo lejos un semáforo (sí, todavía hay carreteras nacionales que atraviesan pueblos), con tan mala suerte que nos pilla en rojo, y claro, el paisano, iba justo detrás de nosotros.
Paramos en el semáforo y Valentín ve por el retrovisor que el paisano se baja y se dirige a nuestro coche.
Yo, aún con los ojos cerrados, me despierto un poco ante la inminente movida.
Valentín sube la ventanilla y cierra los seguros del coche
Se materializa el careto del paisano en la ventanilla del conductor, y empieza..
- ¡Cabrón, madrileño de mierda, dónde cojone le han dao el carné….!
-Tranki, tronko….en ese plan contesta Valen
Hubo más intercambio de palabras fuertes y se pone el semáforo en verde.
El paisano finaliza con una frase antológica:
¡ MIRE UZTÉ, PORQUE VA CON LA MUJÉ Y LOH NIÑO, QUE ZINO, ZE IBA A ENTERÁ!
Mi hermano y yo, “loh niño”. Y el Merino, “la mujé…”
Obviamente, ya estábamos todos despiertos, y no paramos de descojonarnos hasta Madrid.
Nos habíamos ido de juerga un veranete a Tarifa, y finalmente hubo que volver a los Madriles.
Volvíamos en el coche Valentín, Merino (Fernando) mi hermano Salva y yo.
Me veo en la obligación de describir nuestras pintas, para que comprendáis mejor la anécdota.
Valentín: conduciendo, es mu moreno, como de 1,80, pelo negro
Fernando: rubio, pelo largo y 1,95. Iba de copiloto, y como se había quemado la cara, para que el pelo no le molestase se había puesto un pañuelo supermegapijo, como si fuese una cinta.
Mi hermano y yo renegríos de tanto sol.
Todos íbamos con la peor pinta, con barba de tres días y, excepto Valentín, los demás íbamos medio dormidos, a eso de las 10 de la mañana, más o menos.
Por aquel año, teníamos 26 o 27 tacos
Total, que llegábamos a Jaen, y Valentín se mosquea porque delante llevamos un paisano que iba pisando huevos con el buga.
Harto ya, decide adelantarle, un poco a lo bestia.
Una vez hecho, aparece a lo lejos un semáforo (sí, todavía hay carreteras nacionales que atraviesan pueblos), con tan mala suerte que nos pilla en rojo, y claro, el paisano, iba justo detrás de nosotros.
Paramos en el semáforo y Valentín ve por el retrovisor que el paisano se baja y se dirige a nuestro coche.
Yo, aún con los ojos cerrados, me despierto un poco ante la inminente movida.
Valentín sube la ventanilla y cierra los seguros del coche
Se materializa el careto del paisano en la ventanilla del conductor, y empieza..
- ¡Cabrón, madrileño de mierda, dónde cojone le han dao el carné….!
-Tranki, tronko….en ese plan contesta Valen
Hubo más intercambio de palabras fuertes y se pone el semáforo en verde.
El paisano finaliza con una frase antológica:
¡ MIRE UZTÉ, PORQUE VA CON LA MUJÉ Y LOH NIÑO, QUE ZINO, ZE IBA A ENTERÁ!
Mi hermano y yo, “loh niño”. Y el Merino, “la mujé…”
Obviamente, ya estábamos todos despiertos, y no paramos de descojonarnos hasta Madrid.

